En un almacén abandonado al lado del río Támesis, un vigilante descubre cinco bolsas de plástico llenas de restos humanos. El problema es que es imposible identificar a quién pertenecen: el cuerpo de la víctima ha sido descuartizado y cocido durante tantas horas que no le quedan ni huellas dactilares. El asesino, de paso, le ha arrancado la mandíbula. El caso pasa directamente a la A14, el Departamento de Muertes Inexplicadas, donde nuestro sargento sin nombre se dedicará a demostrar quién ha sido capaz de cometer semejante atrocidad, sorteando como siempre a los escándalos políticos, unos jefes incomprensivos e inflexibles y los fantasmas de su pasado. En esta segunda entrega de la colección de «La Fábrica», Derek Raymond nos acerca más al lado íntimo del sargento y revela al lector la razón por la vehemencia del sargento a hacer justicia y a perseguir el mal hasta erradicarlo, aunque tenga que poner en riesgo su propia vida. La gran diferencia es que Derek Raymond nos cuenta el terrible y trágico pasado del detective que en esta novela, sigue siendo una herida que no deja de sangrar.
Igual que en Murió con los ojos abiertos, la magia de la obra de Raymond no consiste en jugar con el lector a “a ver si adivináis quién ha sido”, sino de ir recogiendo las pruebas y por tanto, las vidas de la víctima y del asesino y su mundo, de describir el horror con su habitual belleza sin refinar y con un sentido del humor negro, implacable y muy, muy gracioso.
Hijo de buena familia, después de haber estudiado en Eton, rompió con su medio y rechazó la Inglaterra burguesa. Hombre de rupturas, rebelde, aventurero, fue, a lo largo de su vida, croupier, vendedor de fotos pornográficas, periodista, taxista, viticultor en Italia y trabajador agrícola en Francia, donde se estableció en 1974. Hasta llegó a estar en una cárcel española por arengar en un bar contra Franco. Publicó su primera novela en 1962 y a lo largo de 30 años ha publicado una docena de libros. Se ha distinguido por la crudeza de sus novelas que exploran los fondos más negros del alma humana. Dos de sus obras, Los meses de abril son asesinos y Como viven los muertos, fueron llevadas a la gran pantalla.
Segunda entrega de la serie La fábrica del fundador de la novela negra inglesa, autor prácticamente inédito en España. En un almacén abandonado al lado del río Támesis, un vigilante descubre cinco bolsas de plástico llenas de restos humanos. El problema es que es imposible identificar a quién pertenecen: el cuerpo de la víctima ha sido descuartizado y cocido durante tantas horas que no le quedan ni huellas dactilares. El asesino, de paso, le ha arrancado la mandíbula. El caso pasa directamente a la A14, el ...
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En un almacén abandonado al lado del río Támesis, un vigilante descubre cinco bolsas de plástico llenas de restos humanos. El problema es que es imposible identificar a quién pertenecen: el cuerpo de la víctima ha sido descuartizado y cocido durante tantas horas que no le quedan ni huellas dactilares. El asesino, de paso, le ha arrancado la mandíbula. El caso pasa directamente a la A14, el Departamento de Muertes Inexplicadas, donde nuestro sargento sin nombre se dedicará a demostrar quién ha sido capaz de ...
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En un almacén abandonado al lado del río Támesis, un vigilante descubre cinco bolsas de plástico llenas de restos humanos. El problema es que es imposible identificar a quién pertenecen: el cuerpo de la víctima ha sido descuartizado y cocido durante tantas horas que no le quedan ni huellas dactilares. El asesino, de paso, le ha arrancado la mandíbula. El caso pasa directamente a la A14, el departamento de Muertes Inexplicadas, donde nuestro sargento sin nombre se dedicará a demostrar quién ha sido capaz de ...
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